Ingredientes
400 gr. de gambas peladas de tamaño grueso, 2 cebollas cortadas en medias lunas, 5-6 ajos, 1 trozo de jengibre, 6-8 hojas de curry, aceite de girasol, 2 cucharada de cúrcuma en polvo, 200ml. de leche de coco y sal.
Para esta receta se ha utilizado un wok, pero no es imprescindible. En el wok calentaremos el aceite suficiente para dorar la cebolla, cortada previamente en finas rodajas. Debemos conseguir para esta cebolla la textura y color que requieren la mayoría de recetas de curry: un color tostado al que se llega después de rehogar durante 20-25 minutos a fuego medio.
Durante ese tiempo prepararemos la cúrcuma, es imprescindible tenerla a mano en el momento oportuno. Por otro lado, picaremos el ajo muy fino, y junto al jengibre rallado haremos una pasta.
Cuando la cebolla esté lista, añadiremos la cúrcuma y las hojas de curry, mezclando rápidamente. La cúrcuma tenderá a quemarse rápidamente, por lo que en no más de 15-20 segundos añadiremos la pasta que hemos hecho de ajo y jengibre. La humedad de la mezcla frenará la posibilidad de quemarse de la especia, durante un corto periodo.
De nuevo, teniendo escrupuloso cuidado con los tiempos, y antes de que el dorado del la pasta que hemos hecho se convierta en un tono más oscuro, añadiremos la leche de coco. La cantidad requerida la marcará lo que deseemos obtener finalmente. Si rebasamos alegremente el nivel de lo que ya tenemos en el wok, conseguiremos un plato más caldoso.
Después de mezclar la leche de coco, con todo lo que tenemos y a una temperatura no muy agresiva añadiremos las gambas. En 10 minutos lo tendremos. Un arroz aromático le va perfectamente, si queremos hacer de él un plato consistente.
Receta y foto: Cristina Directo al paladar
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