Una brecha de más de 200 metros de largo y cuatro centímetros de ancho ha dañado cuarenta casas y la iglesia. Los geólogos creen que las lluvias del verano pasado han facilitado que el subsuelo se desplace
Al principio, no le dieron importancia, luego la grieta se fue abriendo, los armarios no cerraban... y desde dentro de casa se veía la calle.
En un año, la grieta ha crecido a lo largo (ya mide más de 200 metros ) y a lo ancho (cuatro centímetros y, en algunos tramos incluso más) hasta el punto que parte por la mitad la pintoresca población de Barberà de la Conca.
Todo comenzó en verano del año pasado, cuando los propietarios de algunas casas detectaron las primeras grietas. Sin embargo, no fue hasta noviembre cuando el Consistorio se dio cuenta de la magnitud del problema. La grieta avanzaba silenciosa semana a semana. Atravesaba una casa. Luego la calle. Y otra casa...
Según los controles semanales que el Ayuntamiento está llevando a cabo, la grieta se abrió entre el 1 de diciembre y el 7 de marzo (fecha del último informe del IGC) a una velocidad semanal media de 0,36 milímetros , con puntas que superan el medio centímetro cada semana. El fenómeno ha dañado ya unas cuarenta casas.
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