Cristina Martínez
Cuesta, vecina de Castelldefels, se hizo eco del problema que se relata a
continuación.
Creó una petición, a
través de www.cahange.org para que la
gente firmara que por parte del Ayuntamiento se le retirara la multa a Manole y
se le diera un permiso para poder seguir prestando su ayuda voluntaria en el
parquin de detrás de la Iglesia.
Finalmente, y de una
manera rápida, la alcaldesa Candela López ha resuelto retirar la denuncia a
Manole y pasar su caso a los servicios sociales para que estudien una fórmula
de ayuda personalizada.
Manole es un
personaje conocido y respetado en Castelldefels, al menos entre los conductores
que frecuentan el aparcamiento municipal que hay detrás de la iglesia. Muchos
conocen su historia. Dice que nunca ha tenido suerte en la vida. Con la caída
del comunismo en Rumanía perdió su trabajo y su casa y emigró solo a España en
busca de una oportunidad. Se refugió en un edificio abandonado de Pubilla
Cases, en L’Hospitalet, hasta que fue sorprendido por cinco rumanos con ganas
de bronca. Lo arrojaron desde el tercer piso del edificio y entró en un estado
de muerte clínica, una frontera inefable entre la vida y la muerte. Pero
sobrevivió, con un 73 por ciento de discapacidad física.“Dios me devolvió la
vida y me dio una segunda oportunidad”, explicaba el año pasado, durante una
entrevista con cieloscuro.com.
Hace unos dos años y
medio que ofrece su ayuda a los usuarios de dicho aparcamiento, asistiendo en
las maniobras, vigilando y limpiando los coches. “Siempre trato de no molestar
y nunca cobro nada por ello, aunque la gente siempre me da alguna moneda. Sólo
quiero sobrevivir aportando algo”, expresa Manole. Ahora tiene un problema. El
pasado 13 de marzo estaba en el aparcamiento municipal, regalando sonrisas como
siempre. “Un señor aparcó el coche y, como tenía prisa por llegar al trabajo,
me dio un billete de diez euros para que lo cambiara y le pusiera un ticket
sobre el parabrisas. Aproveché para comprar unos trapos y al regresar me
encontré a una agente controladora poniendo una multa en el coche. Me dijo que
estaba perjudicando su trabajo y llamó a la Policía Local”, relata Manole.
Ahora tiene una multa pendiente, por “lavar un vehículo en la vía pública”, una
infracción penalizada con hasta 750 euros. “Eran 300 euros si la pagaba en un
plazo de diez días, pero la recibí 16 días después… Es una cabronada”,
protesta. Sanción de hasta 750 euros por "lavar un vehículo en la vía
".Manole está desesperado. No sólo porque tiene dificultades para afrontar
el pago de la multa, sino porque ya no puede regresar al aparcamiento en
horario de tarificación, para no ser sancionado de nuevo.
www.laprensamagazine.cat
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